martes, 25 de enero de 2011

Terrible desagravio comparativo.

Él cree que su destino es otro. Tiene tanto apego a esta idea, es algo tan fundamental en su vida, que todos sus actos son juzgados sobre su base. Su vida diaria constantemente en el banquillo de los acusados. Y juicio tras juicio, siempre el mismo veredicto: culpable por incapacidad manifiesta para acometer la consecución de sus sueños. A lo que se añade: con el agravante de reincidencia.

2 comentarios:

  1. Jajajajaja, buena y dura reflexión. El tema está en la naturaleza de la incapacidad, no es innata y por lo tanto tenemos que vivir con la esperanza de que podremos cambiarla y tomar acciones contra ella.

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  2. Corta y dura reflexión compañero. No hay que caer en la autoindulgencia, pero tampoco en una frustración constante. Pensemos en positivo y salgamos de la trampa (con ayuda de la mente que a veces tanto nos voicotea) mientras las circunstancias lo permitan jajaja

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