Él cree que su destino es otro. Tiene tanto apego a esta idea, es algo tan fundamental en su vida, que todos sus actos son juzgados sobre su base. Su vida diaria constantemente en el banquillo de los acusados. Y juicio tras juicio, siempre el mismo veredicto: culpable por incapacidad manifiesta para acometer la consecución de sus sueños. A lo que se añade: con el agravante de reincidencia.
martes, 25 de enero de 2011
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